DARIUS
Me rugió cuando intenté retroceder de nuevo para no golpearlo de frente, y el sonido de su voz me hizo perder la concentración el tiempo suficiente para que me hundiera la rodilla en el abdomen.
Que bajaba un poco más y me aplastaría los malditos testículos.
—Aaggr, joder, ¿intentas dejarme sin bolas? —gruñí en voz baja, aferrándome a sus hombros mientras me doblaba hacia delante y el aire escapaba a presión entre mis dientes.
—Mejor eso que tener más idiotas como tú en el futuro.
—Will.