226. EN BUSCA DE LA VERDAD
NARRADORA
—¡Su majestad, lo andábamos buscando como locos! ¡El Rey tuvo una recaída muy seria y está muy mal! ¡Mandó a llamarlo de manera urgente! —le transmitió la orden real.
Alistair vaciló de nuevo. El tiempo había pasado y sabía que ya era hora de hacer la ceremonia que le salvaba la vida a su padre.
Unos minutos de retraso y el Rey podría morir.
—¡Maldita sea, vamos! —rugió, teletransportándose enseguida al palacio.
Él jamás se perdonaría si perdía también a su padre y se quedaba por comp