Mundo de ficçãoIniciar sessãoIntenté con desesperación quitarle la hoja a Jairo, pero él me sobrepasaba en altura y después le pasó la hoja de papel a Alessandro y me atrapó en sus brazos para que yo no me pudiera acercar a él.
Alessandro leyó con rapidez, al principio con impresión, pero terminó con un rostro triste y las mejillas hinchadas de rubor y los ojos cristalizados. Alzó la mirada de la hoja y después me la devolvió







