¿Le apetece una copa y algo de conversación?
Katy asintió sin decir palabra de forma instintiva. Bill abrió la puerta con su hombro, y ella pudo ver que llevaba dos vasos en una mano y una botella de brandy en la otra. ¿De dónde había salido eso?
—¿Está segura de que no la estoy molestando?
—Oh no —dijo Katy con rapidez—. No estaba trabajando. —Ella deseó de inmediato no haber dicho eso, ya que él se fijó en el comentario, como el abogado bien entrenado que era.
—¿Por qué, señorita Lenoi?