Arielle
Esperaba que la noche terminara de otra manera, divertida al menos, pero no. Llevaba tres horas parada, de espaldas al bar, con una copa en la mano deseando largarme.
Nadie bailaba, la música era horrenda, las chicas no estaban contentas y cansadas. Si en quince minutos no se movían para irnos, me largaría sola.
-Que bodrio -comentó Bianca -Se supone que es uno de los mejores clubs y mira -señaló la pista.
Todas asentimos en acuerdo.
-Sinceramente estoy cansada y si esto no se anima me