—¿Estás segura de esto?—me pregunta Lizzie con expresión preocupada.
Hoy era el día, había llegado, el primer día real de nuestro acuerdo. Ya no más preguntas o escepticismo, ni “quizás” ni “podría ser”, había llegado el momento.
—Francamente… no lo sé. Todos los días me pregunto si es lo correcto o no, me he devanado los sesos con todas las idas y vueltas que he dado a este tema. Pero te juro, te juro sin lugar a dudas que todas, todas más incertidumbres, temores, dudas, mis preocupaciones,