Después de ese acontecimiento, y los que se vendrían después, me di cuenta de varias cosas. La primera era que Brandon era realmente bueno en lo que hacía, realmente bueno. Yo siempre había sabido que era un chico inteligente, por encima de muchos de los hombres que había conocido, pero era realmente sorprendente su habilidad con los negocios. Sabia como hablar a clientes, a otros jefes, a sus equipos, todo.
No era el tipo más cálido o alegre del mundo, pero era objetivo y sinceramente justo.