Es mi hija, tengo derechos.
La pequeña luna de miel había terminado. Habían sido unos días maravillosos para Olivia y Noah, días llenos de tranquilidad, risas, caricias y momentos que ambos guardarían para siempre en sus corazones. Volvían a casa con una sonrisa constante en los labios, disfrutando del camino de regreso mientras el paisaje avanzaba detrás de las ventanas del automóvil.
—¿Cómo crees que esté Lily? —preguntó Olivia apoyada contra el hombro de Noah.
Él sonrió de inmediato.
—Feliz de que al fin volvamos. Se h