—Concédame otra pieza—insiste luego de soltarme semejante locura.
Con su mano tendida, el rechazo aparece de mi parte. En sus ojos veo como aquel brillo se apaga.
—No, lo siento—susurró, yéndome de su vista con mis manos levantando el vestido.
¿Qué le sucede a aquel loco? ¿Esta es la nueva forma de coquetear y no la conozco? Salgo al patio trasero de la casa y para mi mala suerte, encuentro a Eun-ji, mirando el parque de mi madre apoyada sobre uno de los barandales de mármol blanco. Sus codos e