—¿Qué le dijiste? —le preguntó Vanessa a Adriano apenas subieron al auto.
—Que no íbamos a anular el matrimonio.
—¿Y él lo aceptó? ¿Así como así?
—No parezcas tan sorprendida por mi capacidad de persuasión —musitó él.
—¿Qué es lo que no me estás diciendo?
—Nada. —Su “nada” sonó a todo lo contrario.
—Adriano —amenazó. No era de las personas que le gustaba que la mantuvieran al margen.
—Vanessa, lo único que importa es que por el momento él se mantendrá al margen, pero ambos sabemos que no