Cap. 41.3
Ocultos detrás de unas cuantas cajas, Renata, José, Rosa y Youlin observaban como Melisandre se hacía cargo de aquel guardia que parecía estar bajo un influjo de algún hechizo de control, sus pasos se volvieron monótonos, arrastrando su andar, la Eterna lo deja inconsciente con el solo roce de sus dedos en la mejilla. ─ ¿Qué me perdí? ─. La pregunta los hizo sobresaltar de una manera casi sobrehumana del susto. ─ ¡Darién! ─. Reprende Renata con un suave golpe en el hombro y dientes apretad