Cap. 37.2
Con mucho cuidado, Renata se levanta de la cama, se sirve un poco del sobrante de jugo que quedó y se para al lado de Darién para mirar, también, por la ventana para descubrir una noche estrellada y tranquila. ─ ¿No duermes? ─ Cuando estoy trabajando no ─ ¿Desde cuando eres un mercenario? ─ (suave resoplido) Desde que me fui de casa, tuve muchos desacuerdos con mi madre por el ideal de mi padre ─ ¿Y ahora? ─ (media sonrisa) Solo estoy cumpliendo con mi trabajo, una vez que termine mi contr