Cap. 23.2
En casa, muy de madrugada, Harley en su cama, no dejaba de darle vueltas en sus manos la entrada, era dorada con letras plateadas que tenían su nombre, por cada giro entre sus dedos, la poca luz que entraba por la ventana hacía lanzar destellos dorados a su cara hundiéndola más en su meditar, ¿Por qué no le dijo nada sobre la entrada a sus amigos?, ¿Por qué quería hablar ésta mujer con ella?, ¿Por qué tanto interés?, sin embargo algo muy en el fondo, a pesar de que le inquietaba y le causa