Cap. 23.3
Allí, sentadas ambas mujeres, Caroline contemplando en silencio, esperando que Harley le prestara por fin atención, en cambio Harley solo tamborileaba el piso con el pie con los nervios de punta y el corazón martilleando como un colibrí, comiéndose las uñas, tratando de asimilar que iba a entablar conversación con un cadáver, ¡un cadáver!, ¿en qué mundo cabe esto?, solo en el de Harley. ─ Esto no me debe estar pasando… claro, si, es lo más lógico, debe ser por eso, no tiene otra explicació