Cap. 38.2
El auto se había vuelto demasiado pequeño para los cuatro. ─ Cerbero, detén el auto ─. Exigió Darlen con una voz tan sombría que el demonio se estremeció, se orilló en la carretera. ─ ¿Adónde vas? ─. Preguntó Caroline asombrada al ver a Darlen salir bajo la tormentosa lluvia. ─ Voy a buscar a ese maldito mal nacido y le patearé el culo hasta que me duelan los pies ─. Respondió cerrando de un portazo, Caroline se bajó siguiendo a su amiga, llamando para que ésta entrara en razón.
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