Cap. 14.1
Darién se pone de pie, buscó entre las cosas de Renata, sacó su sable e inicia su marcha, las chicas tomaron sus armas y lo siguieron, temerosas, pero lo siguieron a una distancia prudencial. Caminaron y caminaron, no hablaron, mucho menos preguntaron, no quisieron poner a prueba nuevamente la paciencia del Nefilim.
No supieron cuánto habían recorrido, llegaron al anochecer a una ciudad, ni se preocuparon en preguntar dónde, total, todo estaba escrito en chino, si seguían al lado del N