Mundo ficciónIniciar sesiónEsa mañana fue diferente. Se sentía en paz. Por fin después de tanto tiempo su familia estaba bajo su techo, aunque no de la forma que hubiera deseado.
Oliver se levantó de la cama de un salto y se fue directo a la ducha. Una vez se alistó, bajo siguiendo el dulce olor de un desayuno y en la mesa de la cocina estaban ellas. Las mujeres de su vida.
Brianda y Milagros desayunaban silenciosamente, aunque la primera estaba pendiente de cada detalle de la última.<







