-Brianda, hazme caso, sé lo que te estoy diciendo, esta mujer es peligrosa y puede hacerte mucho daño -la voz preocupada de la señora Petra inundaba el despacho de Brianda.
La chica miraba pensativa a su suegra.
Si bien sabía que podía confiar en ella, también sabía que no quería involucrar a más gente en este complicado tema de Shara.
Brianda tomó una gran bocanada de aire, tratando de darse ánimo, para poder responder sin mencionar el problema directamente.
-Yo... Sé que, tal vez, podrías te