Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando entró en casa, las caras de Rosi y Shara le hicieron saber que algo andaba mal. Y no era algo, era todo.
Ambas niñeras le pusieron al día de los recientes acontecimientos y Oliver entró en pánico.
Lo primero que hizo fue llamarla. Una, dos, tres... Treinta veces... Y nada. No sólo no obtuvo respuesta, tampoco le devolvió ni una sola. Shara y Rosi corrieron la mis







