Capítulo 8: El gran evento.
Sharon Foster.
Sabía que mi actuación no había terminado, cumplir con el teatro de la iglesia era solo la fase uno de un plan perfectamente organizado y, no me permití bajar la rabia, aunque solo estuviéramos Adrián y yo en la intimidad de la limosina. Sabía que si lo hacía iba a terminar desmoronándome y no sería capaz de lidiar con la recepción de la boda.
Porque si, no tenía que ser adivina para saber que Adrián había preparado un gran evento que lejos de parecer una boda, parecería una reun