Capítulo 8: El gran evento.
Sharon Foster.
Sabía que mi actuación no había terminado, cumplir con el teatro de la iglesia era solo la fase uno de un plan perfectamente organizado y, no me permití bajar la rabia, aunque solo estuviéramos Adrián y yo en la intimidad de la limosina. Sabía que si lo hacía iba a terminar desmoronándome y no sería capaz de lidiar con la recepción de la boda.
Porque si, no tenía que ser adivina para saber que Adrián había preparado un gran evento que lejos de parecer una boda, parecería una reunión social de la más alta estirpe, la cual estaría colmado de personas hipócritas que asegurarían estar feliz por nuestra unión mientras a nuestras espaldas nos devoraban con sus comentarios mal intencionados.
Estaba acostumbrada a ello, el mundo donde me desenvolvía estaba colmado de hipocresía, sonrisas falsas y puñaladas por la espalda… no era algo con lo que no hubiese tenido que lidiar antes.
Durante todo el recorrido mantuve mis ojos fijos en Adrián, si algo tenía que admitir era que se ve