Capítulo 61: Una mente peligrosamente trastornada.
Ahmed Haddad.
Después de cortar la comunicación con Adrián me mantuve ahí de pie, observando el cilindro lleno de agua donde la mujer de Di´Marco se mantenía suspendida, sus ojos cerrados y el cabello moviéndose alrededor de su rostro le daban un aspecto casi celestial.
Sonreí satisfecho al saber que en este justo momento el imbécil de Di´Marco debería ir camino a una trampa en la que explotaría en miles de pedacitos y por fin lo sacaría de mi camino, saliendo victorioso en este juego de depred