Capítulo 59: Cuenta regresiva.
Adrián Di´Marco.
El equipo se distribuyó en varias camionetas SUV blindadas, un convoy siniestro que avanzaba por las calles de Nueva York como una marea de acero negro, una procesión fúnebre destinada a quien todavía no sabía que tenía las horas contadas. Dentro, el ambiente estaba saturado del olor a cuero nuevo, pólvora y el aroma metálico del aceite de las armas. Mis hombres, los mejores de Paul, permanecían en un silencio sepulcral. No eran soldados obedeciendo órdenes por deber; eran depr