Capítulo 124: La fuerza del destino.
Elizabeth Carnegie
«Adrián no aparece. Salió anoche de la oficina y no ha regresado»
Las palabras de Ramsés no dejaban de darme vueltas en la cabeza mientras que, desde la cima de la compañía Di´Marco, observaba el basto cielo nocturno a través del enorme ventanal que Adrián tenía en su oficina.
¿Por qué? ¿Por qué la vida parecía estar arrojándonos toda la porquería que tenía? ¿Acaso Dios se había olvidado que tiene otros mejores guerreros además de los miembros de mi familia?
Primero secuestra