Sky dejó que dos de sus doncellas la lavaran, podía hacerlo sola, claro, pero cada músculo le pesaba como si hubiera peleado una guerra ella sola, tal vez eso era algo que debía hablar con los alfas al amanecer, el hecho de que cada vez que usaba sus poderes había cansancio… y, al mismo tiempo, sentía que el fuego dentro de ella no hacía sino crecer, porque la llamarada que había incinerado al esposo de Isadora no se parecía en nada a la pared de fuego con la que había detenido a Jano, ni al in