737. Nos quiere definir en una sola forma.
Cuando el sistema deja de perseguir y decide inmovilizar, cada gesto adquiere un peso definitivo y cada elección define una forma que puede quedar atrapada si pierdo precisión.
El entorno se reorganiza con una exactitud inquietante, como si cada superficie hubiera encontrado un eje único al que obedecer, cerrando ángulos, alineando planos y reduciendo cualquier margen de variación a trayectorias cada vez más estrechas, mientras la luz que antes fluía con cierta libertad ahora cae en líneas rect