709. Lo va a empujar más.
Pienso que hay una forma de tocar que no distrae, que enfoca, que vuelve todo más claro en lugar de romperlo.
El entorno se cierra todavía más, afinando cada borde hasta convertir el espacio en un núcleo donde cualquier variación se siente inmediata, directa, imposible de ignorar, y en medio de esa precisión extrema el cuerpo deja de ser un ruido que tengo que filtrar y empieza a volverse una herramienta, otra forma de leer lo que pasa, de responder sin perder coherencia.
Kael sigue frente a mí