567. Lo que despierta en la oscuridad.
El amanecer no trae calma.
Trae silencio.
Un silencio denso, extraño, como si la manada entera estuviera procesando lo ocurrido bajo la luna roja, intentando encajar la imagen de su heredera transformada en algo más grande, más antiguo, más difícil de controlar.
Estoy en la sala alta de la casa principal mientras los sanadores terminan de limpiar las marcas de mi piel, aunque las heridas físicas son lo de menos, porque lo que realmente arde está bajo la superficie, vibrando como una corriente e