564. Bajo la una carmesí.
La luna está demasiado roja esta noche.
No es una metáfora. No es una exageración poética. Es roja como una herida abierta sobre el cielo del territorio.
La siento antes de verla. La sangre me vibra distinta. Mi lobo se mueve inquieto bajo mi piel, raspando por salir, por cazar, por reclamar. Y yo estoy en el centro del claro, rodeada de antorchas, con la mirada de toda la manada clavada en mi cuerpo.
Kael está a mi derecha.
Su presencia es fuego contenido. Dominante. Tenso.
Y al otro lado… él.