561. Antes del amanecer.
El bosque no duerme.
Lo siento en la forma en que el viento se mueve entre los árboles, en la tensión que vibra bajo la tierra, en el silencio expectante de los animales que saben que algo está por estallar.
Mañana al amanecer comienza la caza.
Y sin embargo, esta noche arde.
No es imprudencia.
Es necesidad.
Estamos en el límite del territorio neutral, cerca del viejo claro donde en tres noches debería producirse la negociación con el alfa del Consejo. Ahora ese plazo se volvió frágil. Si los c