Colsen permanecía de pie bajo las frías luces blancas del hospital, marcando el número que se sabía de memoria.
[Lo sentimos, el número que ha marcado no está disponible en este momento...]
Una vez más.
[Lo sentimos, el número que ha marcado no está disponible en este momento...]
La voz robótica le cayó como una bofetada. Colgó y volvió a llamar una y otra vez.
Le temblaban los dedos alrededor del teléfono. El dorso de su mano aún estaba cubierto de cortes con costras, causados por la copa