Capítulo 54.

Mis manos sudan. Estoy nerviosa y comienzo a cuestionarme si ha sido buena idea venir hasta aquí. Hace un rato parecía buena idea, pero justo ahora que estoy aquí...

—No seas cobarde Ángela —me reprendo y levanto la mano para tocar la puerta.

Espero varios segundos por un respuesta pero nada. Me muevo inquietamente de un pie a otro y vuelvo a tocar, de nuevo pasan los segundos y nada. 

Me digo a mí misma que no hay nadie

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