Decisión
Miles irrumpió como un vendaval en la sala de urgencias, su abrigo aún abierto, el rostro crispado por la angustia. Apenas recibió la llamada de Ralph, dejó todo y salió disparado. Ni siquiera recordaba cómo había llegado al hospital; solo sabía que tenía que estar allí. Que Nate lo necesitaba.
Lo encontró sentado junto a una de las paredes, con los codos apoyados en las rodillas, la cabeza gacha, los dedos enlazados temblando sobre su boca. El hombre que siempre había tenido el contro