Victoria miró fijamente el mensaje en la pantalla.
«Me diagnosticaron cáncer de huesos. Igual que a mi papá».
Le zumbaban los oídos.
Y entonces recordó con exactitud aquel día. Estaba en el departamento de Julian. Él tenía su teléfono y se reía.
—Daniel vuelve a pedirte dinero. Déjame hacerle una transferencia. Le va a encantar.
Y después… nada. No hubo nada más. Ni siquiera había leído lo que Daniel le había escrito.
¿Era posible que él realmente tuviera cáncer? Julian lo había investigado y su