Victoria despertó en una cama de hospital con una vía todavía sujeta con cinta al dorso de la mano.
En cuanto lo recordó todo, se incorporó de golpe y se arrancó la aguja.
—¿Dónde está? ¿Dónde está Daniel?
Tenía los ojos rojos e irritados y gritaba desesperada.
Grace entró acompañada del abogado. Ninguno de los dos pudo sostenerle la mirada.
—El señor Bennett está en la morgue del hospital —dijo Grace en voz baja—. La policía lo considera un suicidio. Hay unos documentos que debe firmar su famil