La cachetada llegó tan repentinamente que Celia ni siquiera tuvo el tiempo de reaccionar. Rosa también se asustó por la escena.
Fabio, señalándola con el dedo, le gritó furioso.
—¿Quieres divorciarte? ¡Ni pensarlo! ¿Crees que cualquier mujer en el mundo puede casarse con César Herrera? ¡Debes agradecer a Dios por haberte dado esa buena suerte! ¡Apréciala!
¿Buena suerte? Claro, ella tuvo esa "buena suerte" porque había acompañado a César en sus días más difíciles, y lo sacó de la oscuridad arries