Ante esa explicación, Celia pensó que César solo intentaba engañarla. Abrió el sobre sellado y, al palpar su contenido, descubrió que solo se trataba de una grabadora de voz. Tras asegurarse de que no había nada más en el sobre, presionó el botón de reproducción, subiendo un poco el volumen.
Casi al instante, una serie de sonidos indecentes inundó el interior del auto. Celia se quedó quieta un momento y la vergüenza se hizo visible en su cara. Presa del pánico, intentó apagar el dispositivo a to