Jacob se sorprendió.
—¿Un invitado importante del señor Miguel?
—Acabo de llegar a Ficus y no quiero llamar demasiado la atención. Cualquier mesa libre me parece bien. —Intervino Celia.
Jacob quiso decir algo, pero al final cedió. El gerente los acompañó a una mesa tranquila y cómoda en el salón con una sonrisa de alivio.
Mientras tanto, en el reservado de piso arriba, dos guardaespaldas esperaban frente a la puerta. Una camarera subía con unos aperitivos, abrió la puerta y entró. A través del b