Celia esperó un buen rato en la calle hasta que por fin encontró un taxi. El conductor se volvió y le preguntó:
—Señorita, ¿adónde va?
Ella dudó unos segundos. Ya era demasiado tarde para molestar a Luna, así que no le quedaba más opción que regresar a su antigua residencia.
—A Jardín Rosal, por favor.
***
Al día siguiente, cuando Nicolás salió de su casa, vio dos bolsas de basura frente a la puerta de la casa de Celia. Se acercó, dudó un momento y luego intentó tocar el timbre. Poco después, Ce