Capítulo 426
Celia esperó un buen rato en la calle hasta que por fin encontró un taxi. El conductor se volvió y le preguntó:

—Señorita, ¿adónde va?

Ella dudó unos segundos. Ya era demasiado tarde para molestar a Luna, así que no le quedaba más opción que regresar a su antigua residencia.

—A Jardín Rosal, por favor.

***

Al día siguiente, cuando Nicolás salió de su casa, vio dos bolsas de basura frente a la puerta de la casa de Celia. Se acercó, dudó un momento y luego intentó tocar el timbre. Poco después, Ce
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elita quinnQue onda, todavía lo ama? esta es masoquista.
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