Poco después, el auto de César se detuvo frente a la entrada. Salió del vehículo y abrió un paraguas.
—Te fuiste a mitad de la cena sin decir nada. ¿Aún supiste regresar ahora? —lo reprendió Víctor mientras salía del restaurante después de pagar la cuenta.
—Fue por algunos asuntos urgentes —explicó César subiendo los escalones paso a paso. Su mirada pasó por Celia y se posó en Valeria—. Abuela, yo la llevo de vuelta a casa.
Valeria asintió y lo recordó:
—Con más cuidado.
Celia se acercó bajo el