Celia salió del baño, conteniendo la risa.
—Señor Gómez, ¿nunca has sido caballeroso con las mujeres?
Él la miró.
—Ella necesita más la caballerosidad de César.
Celia se quedó sin palabras… Aunque exasperante, le era sorprendente que Sira fuera estudiante del doctor Adler.
—Supe que el doctor no aceptaba estudiantes desde hace años. Qué suerte tiene —dijo ella con amargura.
—Se benefició de un artículo anónimo. —Explicó él.
—¿Un artículo anónimo? —Celia se sorprendió de nuevo. ¿Sería su artículo