Capítulo LXIII
Desde ese día nada volvió a ser como antes. Cada día transcurría en una extraña soledad, Mercedes tenía una tristeza por dentro y un vacío en su interior que nada la podía llenar.
Ella amaba a sus hijos y ellos eran los causantes de todas sus alegrías y su mayor inspiración para seguir adelante. Carlos era ese hombre que se había convertido en su mejor aliado, su compañero de vida, el padre de su hija y quién estaba ocupando el lugar del padre de José Antonio.
Ya había madurado