Capítulo LXXX
Llegó el día siguiente y Mercedes junto a toda la familia estaban en agonía, hasta no recibir noticias de José ninguno podría estar tranquilo.
A media mañana, al fin llega José donde su abuela Eva, él sentía que ella era la única persona que lo entendía y que no lo maltrataba.
Y así fue. Su abuela lo abrazo desesperada, sus lágrimas rodaban por sus mejillas, sentía que el alma le volvía al cuerpo. Y él a su vez, llora en sus hombros como un niño pequeño y le dice
– abuelita... No