Capítulo XVIII
Así llega Mercedes a su casa, luego de una larga jornada de trabajo, muy cansada pero esperanzada en un futuro brillante y prometedor. Al llegar, entra a casa como siempre soltando el bolso y la abrazando a su madrina.
– Bendición madrina, como estuvo tu día?
–Dios te bendiga mi princesa hermosa. ¿Yo bien, acá en la casa sin novedades y a ti cómo te fue? Por lo que veo muy bien.
–Si madrina me fue espectacular. Ya hablé con la señora que nos alquilará. Al parecer tiene algo de