Ya eran casi las diez de la noche cuando terminó la cena.
El director Luna parecía muy satisfecho con la reunión y antes de irse le dijo a Sonia que revisaría su propuesta.
Su actitud claramente se había suavizado bastante, y Sonia respondió inmediatamente con una sonrisa radiante.
En cuanto a Ana, que apareció inesperadamente esa noche, fue prácticamente invisible durante todo el proceso, excepto por aquella mirada que le dirigió a Andrés al subir al auto.
Una mirada llena de dolor, reproche y