Cuando Sonia salió del baño, Andrés seguía allí de pie.
Su chaqueta continuaba con Sonia, dejándolo solo con su camisa. Los puños desabrochados y arremangados mostraban sus antebrazos blancos y musculosos. Junto con su aire distinguido y sus rasgos sobresalientes, los transeúntes no podían evitar mirarlo al pasar.
Pero él parecía acostumbrado a tales miradas. Mantenía la vista en su teléfono sin levantar los ojos.
Sonia lo observaba, sus pasos deteniéndose.
Andrés seguía con la cabeza baja. Norm