Si no necesitara trabajar, sus padres la habrían llevado a Bridgedale.
Hacía un año que Layla había empezado a trabajar en Industrias Tate. El tiempo había pasado volando.
Había sido un año de crecimiento para ella.
Sus padres habían empezado a mantenerse al margen de su vida personal y laboral. Aunque le costó adaptarse, sabía que era una carga necesaria si quería crecer como persona.
Esa noche volvió a casa tras un largo día en la oficina. Pensó que el silencio sería el único que la recibi