—Hablaron conmigo, Lucia —dijo la voz del señor Zorman que se bajaba de una bici taxi en pantalón de bermudas de colores, camisa de botones hawaiana y con dos líneas de bloqueador en sus mejillas. Sin olvidar sus lentes de sol y chanclas a juegos, ¿esto era una broma o qué?
—Bueno, mejor dicho, hable con el señor Volkova muy temprano en la mañana, me dijo que el congreso no era el primer día, que no nos dijo nada en la asamblea porque sabía que ciertas personas no lo permitirían.