Mundo de ficçãoIniciar sessãoEso había sido un duro golpe para mí, me culpaba por no cumplir lo prometido, y seguramente ella también me odiaba por lo que le había hecho, pero cuando por fin nuestros ojos se encontraron, la pena cubrió su rostro. Corrió hasta mis brazos y la recibí aferrándose a mí con fuerza, estaba incrédulo… Mi mente me había jugado una mala pasada, y no había posado nada de lo que me había imaginado, pud







