Capítulo treinta y tres: Feliz y a salvo.
Tras compartir un momento tan emotivo David y yo fuimos directamente a una heladería como había propuesto anteriormente, pero dicho lugar estaba repleto de reporteros, aunque está vez solo querían saber más sobre cual sería su próximo lanzamiento y que día daría a luz, no tuvimos más alternativas que huir porque seamos honestos, tener a una gran cantidad de personas hablándote a la vez es realmente molesto.
Necesitaba asearme así que me llevó directo a su casa en el campo, pese a todo aún parec