Capítulo treinta y dos: Aunque ya no estén.
— No creo que sea conveniente que alguien en tu estado vaya al cementerio Jules.
Janice me miraba con preocupación y me llenaba de cierta ternura, pero ya había pasado otro año desde el fallecimiento de mi padre y quería llevarle flores como siempre acostumbraba, me había puesto un vestido bastante cómodo y zapatillas sin tacón por obvias razones.
— Estaré bien , además David me llevará — Respondí finalmente.
— Solo cuídate mucho, no hables con extraños y no te separes de él ¿está bien?
— Ya sé